Dichosos y benditos programadores con ideas porque nos han brindado la oportunidad de conocernos un poco mejor. Bienaventurados sean los que han conseguido que pudiéramos hablar con aquél ‘gran amigo’ después de tantos años sin saber una puñetera historia de él. Caigan las alabanzas sobre aquellos que han unido tanta gente en tan poco espacio. Amén.
El otro día vi a mi mujer enchufada en el ordenador… y no estaba trabajando. Lleno de curiosidad me acerqué sigilosamente, quizás esperando descubrir un engaño marital o pillarla observando algún musculoso cuerpo con poca ropa. No, nada de eso. Un ex-compañero de Universidad le había escrito desde el último fenómeno de la red y, llena de ilusión, estaba completando su perfil con una de las mejores fotos que, por regla general, le hago y guardo con cariño en mi archivo personal.
Sí, lo habéis adivinado, me enganchó. Yo también estoy en el ‘Facebook’. Como me respondió uno al invitarlo: ‘¿Tu també, fill meu?’ Sí, yo también, lo siento, mea culpa. Adicto que es uno.
Pero ojo, que en una semana te puedes hacer un montón de amigos… que ya eran amigos, claro, pero que en vez de vernos en una costillada o tomando algo (por culpa de nuestro ‘rol de vida’, stress, trabajo y bla bla bla… ) nos vamos escribiendo chorradas en una página de supuesta privacidad. Aunque nunca está de más advertir que siempre alguien puede enterarse de algo que no te interese: ahí la privacidad se va al carajo. Cada uno con lo suyo y con la suya, como suelo decir.
Es un fenómeno curioso, ameno, simpático y, como muchos de estos fenómenos, perecedero. Dentro de 5 años seguramente aun rularán por la red muchos ‘feisbucs’ anónimos y huérfanos de amigos, colgados con información tan placentera como tu edad, domicilio, fotos, detalles, etc., presas de los ‘hackers’ más traviesos y con una información que a nadie le gustaría saber que está tan a mano. Y no lo parece, ojo, que esto no es ‘anti-publicidad feisbuc’, es la realidad de la red. Pongamos un ejemplo.
Tecleemos en el ‘gluglu’ nuestro nombre o algún nick utilizado por nosotros en algún foro. Si hemos posteado con cierta frecuencia o hemos abierto aquí y allá blogs que luego hemos olvidado nos podemos dar un buen susto. Y eso es público. ¿Cómo prohibimos a nadie utilizar una imagen, una información, dentro de… vamos a ver… ocho años?
Mmmmmm….! Curioso, ¿Eh? Pero esto no es nuevo. La búsqueda indexada del mayor buscador de bits del planeta puede hacer eso y más, pero ya desde hace tiempo. De cada uno depende la decisión de poner la información que desee. Para eso estamos en un país …. libre. O eso nos dicen.
Seguiremos en el ‘Facebook’ por un tiempo. Si me queréis encontrar ya sabéis cómo buscarme si sois asiduos a él. Pero no os garantizo que dentro de ‘x’ años esté por ahí. Como todo en estas cosas, lo que perdura es el fondo, no la forma. La imagen se puede ir cambiando pero uno es como es por dentro por mucho que se esfuerce en adornarlo con guirnaldas de baratijo. Lo que perdura es lo que uno hace, se muda, se va a otro lugar… otra casa. Otro Facebook.
Que lo disfrutéis en familia y con los amigos. Como las consolas de ordenador, vamos.
¿Dónde está mi msn?
Rs.