Si Miguel Ángel levantara la cabeza y viera el pollo que se ha montado por la creación artística de la cúpula de la Sede de las Naciones Unidas se preguntaría, seguramente, qué hubiera ocurrido si, en la época en que ideó su gran obra, hubiera existido un grupo de gente y políticos con suficiente poder como para vetar al artífice de tal gasto social en un entorno público lleno de hambre, pobreza y penurias.
El debate que se ha abierto en torno a los últimos acontecimientos propiciados por el artista Miquel Barceló (¿De dónde es? como diría uno… ) han levantado una polvareda mediática que muchos creen no tiene razón de ser. Los medios de comunicación han hecho cola para decir la suya y los contrarios a los idearios del partido (en forma de Ministro de Asuntos Exteriores) han vuelto a desenpolvar la artillería pesada para arremeter en contra de lo que, dicen, es un ultraje a la lógica del uso del dinero público destinado a fines humanitarios. De hecho, ya han salido ordas de mentes calculadoras contabilizando cuántos pozos de extracción de agua podrían haberse hecho, cuánta ropa, etc.
El Sr. Gonzalo Robles, portavoz del PP en Cooperación Internacional, ha pedido explicaciones por el destino de ese dinero en medio del debate de presupuestos del 2009, argumentando que con esa suma podrían haberse enviado miles de vacunas contra la gripe y otras enfermedades a África, tildando de ‘inmoral’ y ‘bochornoso’ el hecho en cuestión.
¿De verdad es tan importante el dinero gastado en ésta obra para que, los mismos que están a favor de otras cuestiones de dudosa acometida, tengan la falta de vergüenza de tildarla de ‘bochornosa? Si quieren, podemos hacer un repaso a todos los gastos inútiles habidos y por haber en el mundo o, si me permiten, aquí en nuestra casa, para equilibrar la balanza o, para sorpresa de algunos inclinarla hacia el lado contrario. La lista de cuestiones pendientes y ‘bochornosas’ podría ser tan larga que está de más, creo yo, ponernos a la misma altura que otros para fines distintos de los suyos.
Porque, no nos equivoquemos, si alguien duda que ésto es una maniobra política más para desacreditar y erosionar ‘al contrario’ que se lo haga mirar. Podemos estar de acuerdo o no en que se hagan cierto tipo de obras, podemos discrepar de la decisión interna de algunos políticos que deciden incluir cierta tecnología en su coche oficial ‘porque es un gasto innecesario y estamos en crisis’. Pero de ahí a pedir explicaciones a un Moratinos perplejo e indignado por la reacción de algunos va un mundo. Algunos nos preguntamos cuándo debatiremos de verdad cuestiones importantes para muchos de forma civilizada sin lanzar granadas a diestro y siniestro y dejaremos a un lado la hipocresía que, por mucho que nos pese, a todos nos afecta en mayor o menor grado. Y es que somos humanos, no lo olvidemos.
¿Alguien se ha preguntado, cómo he escuchado hoy por la radio, qué hubiera ocurrido si Defensa hubiera anunciado la inversión de una cantidad parecida en carros de combate Panther? Seguramente a ningún miembro del PP se le hubiera ocurrido empezar a hacer cálculos aritméticos. Y a los responsables de Intermón se les hubiera hecho caso omiso, como siempre. ¿Hemos hecho ésta reflexión? ¿Hemos tenido en cuenta todo el dinero que muchas Instituciones que no vamos a nombrar tienen en sus arcas y no lo invierten en paliar el hambre y la ignorancia cultural de muchos países?
No, creemos que esa reflexión aun está muy lejos de hacerse. En realidad creo que es una reflexión vana. Lo que prima es el ataque, la erosión, desviar la atención y utilizar ciertos medios para machacar al contrario, al precio que sea. Ya lo hemos vivido en un pasado inmediato e ilusos seríamos si no supiéramos que vamos a vivirlo de nuevo, de hecho nunca han dejado de hacerlo, en mayor o menor medida.
No es que me atraiga mucho cierto tipo de arte, sobretodo cuando no lo entiendo. Pero lo que sí sé es que el Sr. Miquel Barceló no pensaba en vacunas cuando estaba realizando su obra. Pensaba, seguramente, en dar color a una sede ya de por sí gris, apagada y medio amuermada por rancios poderes políticos. Si dar color y luz a la vida significa ponerse en contra de ciertos sectores, seamos embajadores del arte y lo que haga falta. Creo que se necesita vida y otro tipo de sentimientos y que una cúpula con esa recreación artística no le hará daño alguno, ni a la Sede ni a los niños africanos. Puede que con el tiempo algunos de ellos vean en ella un símbolo de paz y prosperidad.
Lo que de verdad les está haciendo daño a esos niños son los turbios y oscuros negocios que los países que representan a Naciones Unidas tienen en ciertas partes del mundo. ¡Ah! Pero ahí con el Clero hemos topado… hay ciertos temas que mejor no tocarlos, ¿Verdad?
Pura y dura hipocresía.
Rs.
