Nací un frío 8 de diciembre de 1972 a la una de la mañana, ya empecé pronto a tocar las narices. Podría haber sido durante el día, pero no. Yo siempre llevando la contraria. Mi infancia fue como la de cualquier otro niño: separación de mis padres, viví con mis abuelos y mi madre hasta los 27… y a partir de ahí vinieron tres años horribles, los peores de mi vida. Me dejaron todos.
Alguien dirá que Dios se los llevó, pero como que no creo demasiado en nada que no haya visto prefiero pensar que tienen alguien que les recuerda. Cuando yo me vaya ya averiguaré qué es lo que hay al otro lado… si es que hay alguna cosa.
En la actualidad tengo una niña preciosa, una mujer maravillosa y un gato muy cachondo. Parece bonito y lo es, al menos la salud nos va acompañando, que creo es lo principal, lo más importante. En cuanto a los quehaceres cotidianos debo decir que la rutina me exaspera, aunque lo voy llevando bien.
Mis grandes aficiones son la fotografía digital, la meteorología y perder muuuucho tiempo en la red, siempre buscando, aprendiendo y escribiendo. Sobretodo lo segundo.
Actualmente intento compaginar estas aficiones con mi familia y, por supuesto, el trabajo, como buen currante que soy. Hace tiempo que me devano los sesos para retirarme a los 40, pero de momento mantengo los pies en el suelo. La realidad es dura, amigos.
¿Ideales políticos? Los perdí cuando descubrí que los que representan ese poder siguen siendo humanos, por mucho que se esfuercen en parecer otra cosa. Es como los curas, son algo especial cuando van con su traje. Al fin y al cabo todos somos iguales, con nuestras virtudes y nuestros muchos defectos. Lo que más gracia me hace es la gente que dice ‘yo en su lugar no haría esto o aquello’. Eso me hace mucha gracia. Más que nada porque está científicamente demostrado exactamente lo contrario.
Bien, para finalizar mi presenteixon os dejo unos enlaces a fin de que, si queréis buscarme, me encontréis, aunque eso es fácil.
Un abrazo a todos los que anhelan la verdad. Y a los demás, también.
Rs.

